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Hace años, el mercado de la leche se derrumbó
y con su derrumbe se derrumbó también nuestra economía.
Eramos ganaderos que entregábamos nuestra producción
de leche a las industrias lácteas. En circunstancias tan
extremas siempre surge la angustiosa pregunta ¿qué
hacer?. Con su respuesta se inicio nuestro proceso de I+D.
Una de las opciones era evolucionar
hacia economías de escala, a saber, cabañas mucho
mayores hasta conseguir que costes e ingresos entraran en armonía.
Como propósito no estaba
mal. Dos impedimentos, sin embargo, lo hacían imposible.
El primero, el maldito asunto de la cuota láctea y el
segundo, dificultades de capitalización. La alternativa
era obvia, tirar la toalla. Y así hubiera ocurrido de
no habernos asaltado, noche sí, noche también,
la misma pregunta ¿qué es eso de la cuota láctea?
y como consecuencia ¿qué cosa es la economía?
Llegamos a dos conclusiones.
La primera, que el enigma de la cuota láctea nada debía
a la razón; la segunda, que economía es hacer algo por y
para los demás.
Ambas conclusiones nos liberaron de pesadas culpas y contribuyeron
a recuperar nuestra, por entonces, hiperdebilitada autoestima.
Veníamos del mundo económico
industrial "tantas cabezas de ganado, tantos litros por
cabeza, tanto por litro". Se hablaba de productividad y
de dinero, no de leche. Eran la reglas. ¿Y la calidad
de la leche? A nadie importaba la calidad de la leche y nadie
estaba autorizado a preguntarse ¿qué productividad,
por qué, para qué y para quién? Nadie podía
salirse del guión: "tantas cabezas de ganado, tantos
litros por cabeza, tanto por litro".
Tardamos en descubrirlo pero
al fin los descubrimos, la economía no era eso. La economía
es hacer algo para los demás y por los demás. Y
los demás te lo agredecen más, incluso te lo pagan,
cuanto mejor es lo que haces por ellos.

¿Qué
hacer? La
pregunta era inevitable. Qué podemos hacer para los demás
y por los demás. ¿Qué sabemos hacer y qué
tenemos? Teníamos leche, nos sobraba, y sabíamos
aprender. Teníamos alimento y podíamos aprender
a transformarlo. ¿Seremos capaces de hacer algo mejor
para y por los demás? Algo mejor, fuera del guión
"tantas cabezas de ganado, tantos litros por cabeza, tanto
por litro". ¿Qué podíamos aportar al
mundo de los alimentos blancos?
No había ingresos y
teníamos que aprender. Fueron tiempos extraordinariamente
difíciles pero fecundos. Libros, cursos, conversaciones,
revistas especializadas, más libros y más conversaciones
hasta que fuimos madurando y haciendo crecer emocionalmente la
idea empresarial. Son procesos lentos pero necesarios.
Cuando supimos lo que teníamos
que hacer, empezó el proceso. Nosotros mismos construimos
las naves de la granja y la quesería, piedra a piedra,
literalmente. Las fases eran claras: mejorar la cuadra, mejorar
la calidad de nuestra ganadería, mejorar el proceso de
su cuidado y alimentación, diversificar paulatinamente
nuestros productos (vaca y oveja), planificar la tecnología
necesaria, diseñar la maquinaria láctea adecuada
a nuestra idea de empresa y estructurar una comercialización
personalizada y ajustada a nuestro propósito.
En dos años estuvimos
listos para salir al mercado. Así nación SAT El
Sendero, una granja integral con calidad y oficio.

Desde que
iniciamos la puesta
en marcha de la empresa, hemos llevado a cabo diversos procesos
de I+D dirigidos fundamentalmente a sacar al mercado nuevos productos.
Empezamos elaborando queso semicurado de vaca y queso fresco.
La idea de poner nuevos productos en le mercado nos llevó
en 1997 a lanzar al mercado el yogur de vaca.
Con la puesta en marcha de
nuestro rebaño de ovejas, inauguramos un nueva línea
de productos, queso curado de oveja, queso curado de oveja en
aceite de oliva virgen, cuajada y lo que constituye, para nosotros,
la joya de la corona: el yogur de oveja.
El yogur de oveja constituye
un productivo extraordinariamente exclusivo, por su singularidad
y características, y por las excepcionales cualidades
que nuestra leche aporta al producto final: cremosidad, textura
consistente, menor acidez que el de vaca y delicadeza de sabor.
Estamos ante un alimento exclusivo, novedoso y de estupendas
propiedades nutricionales.
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